Consecuencias

Un MACROVERTEDERO es una obra de inmenso tamaño (en el caso de Monóvar la parcela es de 46Ha, que va a albergar miles de toneladas de residuos originadores de reacciones químicas, emisiones de gases y productos nocivos al aire, suelo y aguas subterráneas durante 20 años y que una vez sellado continuará con esa actividad por al menos 30 años más, sino ya de por vida.

  • CONSTRUCCIÓN DE CARRETERAS Y MOVIMIENTO DE TIERRAS.- La obra significa excavar enormes celdas de posiblemente más de 30 m. de profundidad, en una zona paisajística emblemática de Monóvar de gran riqueza geológica, con existencia de agua en el subsuelo, pozos en activo y muchos otros abandonados, un lugar donde todos sabemos que la «Bassa de la Pedrera» ha sido un referente en el aprovisionamiento de agua. El agua subterránea existente, quedaría contaminada incluso en su trayecto descendente, y podría introducirse en las celdas de vertido, incrementando exponencialmente los procesos de fermentación y de producción de elementos contaminantes.

También es una zona de abundante fauna y flora características, precisamente calificada como Zona Rústica de especial protección y de un tamaño tal — la falda de la sierra de la Solana no es muy grande– que tanto la obra de construcción del MACROVERTEDERO como de las carreteras para vehículos pesados y su acceso para la construcción y el depositado posterior de residuos, alteraría totalmente su ecosistema.

               Queda considerar que además de las numerosas viviendas existentes, algunas a menos de 500m de la zona prevista, es ésta una zona de recreo muy frecuentada por los habitantes de Monóvar por ser muy agradable para paseos y excursiones, algo que se vería prácticamente imposibilitado por el tráfico pesado, las obras y las posteriores emanaciones.

  • FUNCIONAMIENTO DEL MACROVERTEDERO.- Sería muy prolijo entrar en detalles pero sirva decir que por muy avanzado o de última generación que sea un MACROVERTEDERO a lo más que puede llegar es a reducir la salida al exterior de la mitad los fluidos y emanaciones que desprenden y que contaminan agua, suelo y aire. Las celdas de vertido expulsan lixiviados que provocan reacciones químicas que resultan en componentes de alta toxicidad como metales pesados y fenoles, también son responsables de la emisión de metano y otros gases altamente contaminantes. El ácido sulfhídrico o el amoníaco generan malos olores que pueden llegar a ser irrespirables pero los productos más peligrosos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos, son casi inodoros y generan graves problemas de salud y contaminación ambiental. Todo esto se multiplica cuando estamos considerando el ingente volumen de 1.600.000 toneladas de basura.

Los vientos dominantes en Monóvar en invierno, primavera y otoño y muchos días de verano, especialmente las noches de poniente, son del Noroeste, es decir desde la Solana hacia el pueblo, los malos olores y los gases emitidos serían arrastrados y respirados a través de una extensa zona residencial, hasta el mismo centro de Monóvar.

Chimeneas por donde emanan los gases

Este es un caso muy similar al que sucede en el Campello donde los vecinos se encuentran en procesos judiciales por los perjuicios ocasionados—daños a la salud por inhalación de gases, picor en los ojos, heridas en las fosas nasales, no poder salir a pasear o abrir las ventanas, falta de sueño etc..– ocasionados por las emisiones del MACROVERTEDERO de les Canyades , daños incrementados como dice un informe especializado “por la incorrecta ubicación respecto de los barrancos que desembocan en el Campello” y añade “Aún cuando no haya olor, los residentes han estado expuestos durante 13 años a mezclas complejas de hasta 176 compuestos químicos con riesgo evidente y preocupante para la salud”

  • DEGRADACIÓN.- Otra consecuencia de la instalación del MACROVERTEDERO es la degradación por construcciones, tráfico, contaminación acústica, lumínica y del aire y la consiguiente devaluación de esa misma zona residencial colindante – Pedrera etc…—